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  • Yemanjá, abierto 365 días

    El Pasado 31 de diciembre aprovechando esos 20 grados y el sol que nos regala Ibiza muchos días de invierno, decidimos con unos amigos ir a comer al conocido y reputado restaurante Yemanjá, en la Playa de Cala Jondal. Esas magníficas condiciones atmosféricas nos permitieron disfrutar de una comida al aire libre, a pocos metros del mar y con unas increíbles vistas de esos acantilados, del cielo y el mar.

    Cala Jondal ha cambiado mucho estos últimos años. Recuerdo cuando era niño y a veces decidíamos ir buscando la tranquilidad que brindaba. No había nada y casi nadie. El hecho de ser una playa que estaba llena de piedras, con una gran cantidad de algas que se acumulaban en su orilla y que además solía soplar bastante el viento, hacía que no fuera una playa muy visitada . Por supuesto esto ha cambiado y hoy en día es uno de los puntos calientes de la isla. Encontramos allí algunos de los más Cool y ambientados Beach Clubs, como el Blue Marlin, buena música y relax.

    Pero hoy nos centraremos en el restaurante Yemanjá.

    Lo primero que nos encontramos es que las mesas están en la propia arena frente al mar. Casi la estás tocando. Incluso algún cliente se bañó en el mar, entre plato y plato. Creando aún más ambiente!.

    Mucho ambiente y gente guapa. Mucho glamour, donde corren las botellas de champagne y las sangrías de cava, que tienen mucho éxito entre los comensales.

    Nos decantamos por unos primeros platos para compartir, ensalada de higaditos de pollo y mejillones marinera. Pero donde de verdad el Yemanjá te sorprenderá, es en sus arroces. Nos pedimos una paella de señorito y puedo decir que es excepcional.

    En Ibiza debido a la gran variedad de restaurantes donde se sirven arroces siempre surge el debate de; ¿Cuál es la mejor paella de Ibiza?. Pues sin duda la del Yemanjá está entre ellas. Sin ninguna duda, con su pescado fresco de roca y gamba roja.

    Respecto al servicio decir que la decoración de las mesas es simple, sin pretensiones. La mayoría del personal es amable aunque sin grandes dotes de profesionalidad en la  restauración. Su responsable es “Guillamí” junto a su familia, un señor ibicenco que mantiene vivas esas dotes de anfitrión, pasando por las mesas, saludando a los clientes y preocupándose de que todo este perfecto. Esto se agradece de verdad. y recordar que abre durante todo el año, 365 días.

    Por último decir que no es barato pero sin duda una de las mejores opciones para disfrutar de la cocina ibicenca y marinera en mayúsculas, en un entorno único. Nosotros con un buen vino y cava salimos por unos 50,00 por persona.

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