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  • Tres pueblos con encanto



    Ibiza
    ofrenda al viajero con rincones idílicos y un solemne paisaje rural. Pequeños pueblos con mucho encanto localizados en el interior de la isla, los cuales poseen una blanca, sobria y sencilla arquitectura de edificaciones encaladas. Las casas ibicencas tienen una estructura de paredes rectas y gruesas, que hacen que éstas mantengan una temperatura fresca en verano y cálida en invierno, y si bien en ocasiones también los muros se presentan desnudos mostrando  directamente la piedra. Asimismo, los techos son de madera con vigas de sabina, arcos en los porches y colores vivos en puertas y ventanas.

    Pintorescas poblaciones rodeadas por un campo rebosante de color rojo y verde, almendros en flor y un suave olor a lavanda, donde el tiempo pasa despacio y todo gira a un mismo espacio, la plaza y junto a ella, la iglesia y las casas que la rodean. Donde todavía se respira un ambiente sosegado, tranquilo y la gente convive en perfecta armonía con el entorno. Además, en estos núcleos rurales encontrarán sabrosos restaurantes y bares peculiares, ubicados en casas tradicionales, así como comercios de toda la vida, el colmado o tienda de comestibles.

    Tres poblaciones rurales con encanto

    Sant Agustí des Vedrà
    Se trata de una pequeña localidad, situada a medio camino entre Sant Josep y Sant Antoni. Esta población de interior se compone por una bella plaza peatonal, la iglesia con una imponente fachada blanca y un conjunto de edificaciones tradicionales que una de éstas acogen un íntimo restaurante con una agradable terraza, Can Berri Vell. Junto a él, el centro cívico, Can Curt que destaca por una torre de piedra ubicada en la parte posterior y frente a la iglesia, Can Berri, un curioso bar con una tranquilo jardín.

    Sant Llorenç de Balàfia
    Un tranquilo enclave rural localizado al norte de la isla, cercano al pueblo de Sant Joan de Labritja. Como en otros núcleos rurales, en el centro está la iglesia que se caracteriza por tener un patio cubierto con una entrada con un sólo arco, junto a ella existe un pequeño bar y un restaurante de aires bohemios, La Paloma. En el entorno se sitúa el viejo poblado de Balàfia, un conjunto fortificado constituido por cinco casas payesas y dos torres defensivas, y además encontrarán el Centro de Interpretación des Amunts.

    Santa Gertrudis de Fruitera
    La localidad se ubica en el interior de la isla, en un cruce de caminos que unen los pueblos de Sant Miquel, Sant Llorenç y Sant Mateu. El centro, en gran parte peatonal, está dominado por la iglesia del s. XVIII, muchas de las casas se han convertido en restaurantes y bares con agradables terrazas y además, se encontrarán con tiendas de moda y decoración, y galerías de arte.

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